Luz
La copa de un árbol necesita luz, incluso en un jardín interior. En un patio abierto o bajo una cubierta con una abertura grande, rara vez supone un problema. Si los muros son altos y opacos, la abertura situada sobre el árbol cobra especial importancia. Cuanto más alejado esté el árbol de ella, menos luz natural recibirá la copa. Deben tenerse en cuenta sobre todo las condiciones invernales, ya que es cuando hay menos luz natural. El árbol debe situarse lo más cerca posible bajo la abertura y, si hay poca luz, se debe elegir una especie que tolere bien esas condiciones.
El reflejo de la luz solar en las fachadas de los edificios también puede producir un efecto lupa que queme las hojas, el tronco o la capa de hojarasca.
Árboles en un espacio interior climatizado
Si el árbol se encuentra en gran medida al aire libre, en un jardín interior o bajo una cubierta abierta, vive en condiciones exteriores normales y puede utilizarse el surtido habitual. Esto solo cambia cuando se trata de un espacio completamente cerrado y climatizado.
Los árboles planifolios caducifolios de nuestro clima entran en reposo durante el invierno y necesitan un periodo prolongado de frío para mantenerse en reposo y brotar con normalidad en primavera. Si no reciben ese frío, como ocurre en un espacio climatizado, el árbol brota de forma irregular y no sobrevive. Para estos lugares resultan adecuadas algunas especies perennifolias de regiones más cálidas que no necesitan reposo invernal por frío y toleran el aire seco, como Olea europaea y Quercus ilex. Estas especies prefieren el calor, pero también necesitan un lugar luminoso cerca del acristalamiento. Ningún árbol tolera una combinación de calor y falta de luz.
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